El champú en seco cada día va ganando más adeptas, y eso que a mí, al principio, no me terminaba de convencer, porque me recuerda al producto que usaba para lavar a mi perro los días fríos de Invierno…

El champú en seco ya no falta en los rituales de belleza de muchas famosas, porque si hace unos años era impensable incluir este producto en nuestro neceser, este tipo de cosmético SOS nos salva de más de un apuro.

El éxito del champú en seco es que es ideal para esos momentos de estrés en los que no tenemos tiempo ni de respirar, ya que nos ayuda a tener el cabello como recién lavado.

El champú en seco ayuda a que el cabello se vea limpio, porque absorbe la grasa del cabello gracias a que contiene unos ingredientes nada usuales como el polvo de arroz o la leche de avena.  ¿Recordáis el truco que os enseñé para quitar la grasa del cabello con polvos talco? Pues este tipo de champús actúa igual.

Champú en seco, aliado de belleza

Con el champú en seco, el cabello no solo se ve limpio sino que gana en volumen y libertad de movimiento, es decir, que si tienes el cabello más o menos limpio, pero quieres ganar en volumen, este producto se convierte en vuestro aliado, hay que aplicarlo desde la raíz hasta los medios, y luego se cepilla, para eliminar el aspecto blanco que pueda dejar, al igual que los polvos talco.

Un producto de emergencia que con el tiempo se ha convertido en todo un must de belleza. Muchas son las marcas que han lanzado un champú en seco, como Schwarzkopf, Klorane René Furterer , que se encuentran muy bien en cuestión de calidad-precio.

Eso sí, debéis tener en cuenta que el champú en seco es solo para usos puntuales y que nunca es un sustitutivo de los productos de higiene habituales.

 

 

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